La explotación infantil es un grave problema que afecta a millones de niños en todo el mundo, no es un tema que solo ocurre en las películas ni tampoco es un tema que se dé exclusivamente en las cierra de México. La explotación infantil pasa frente a nuestras narices y ni cuenta nos damos o peor aún, puede que nos demos cuenta pero nuestro pensamiento nos dice que NO HAY NADA QUE HACER así que solo sentimos pena por aquellos desafortunados. 

No busco crear un artículo fatalista pero si un artículo que pueda clarificar conceptos básicos sobre la explotación sexual infantil y nuestra colaboración directa o indirecta con ella.

Entonces, ¿Qué es la explotación infantil? La explotación infantil es el abuso y la utilización de niños y niñas menores de edad para realizar trabajos peligrosos, inapropiados o que interfieran con su desarrollo físico, mental o emocional.

Para ser todavía más exactos podríamos decir que la explotación infantil puede darse de maneras distintas:

  1. Trabajo infantil dirigido: Cuando un niño es obligado a trabajar en condiciones peligrosas o excesivamente demandantes para su edad y desarrollo. Esto puede incluir trabajo en minas, agricultura, fábricas, talleres y servicios domésticos.. Este tipo de explotación lo podemos ver con mucha frecuencia en las esquinas de cada semáforo de las “mejores colonias” del mundo. Cada vez que tú o yo le damos dinero a un niño o niña de la calle que vende chicles y obleas para “ayudar a su familia” ocurren dos cosas:
    • Le damos una dosis de placebo a nuestra conciencia al pensar que “de algo ayudará ese dinero” y
    • Reforzamos el modelo operativo de trabajo infantil ya que TODO ese dinero se va a la bolsa de algun ADULTO inconsciente que ha decidido salir adelante por medio de la explotación infantil.
  2. Tráfico de niños: Los niños son secuestrados, vendidos o comprados para ser utilizados en actividades como trabajo forzado, prostitución, mendicidad o adopciones ilegales. Esta cruda realidad suele generar emociones de asco, miedo y enojo en los adultos medianamente conscientes de las implicaciones del tráfico de niños. Sin embargo, cuando hablamos de acciones concretas que disminuyan el tráfico de niños solo 1 de cada 24 adultos es capaz de mencionar alguna acción en específico. Es por esto que te comparto acciones concretas que debemos tomar como adultos y que impactan directamente a este mercado:
    • Consumo de bebidas y servicios no certificados. Algunos productos que consumimos pueden estar vinculados al tráfico de personas. Por ejemplo, ciertos productos agrícolas, prendas de vestir, dispositivos electrónicos o bienes manufacturados pueden haber sido producidos en condiciones de explotación laboral o utilizando mano de obra esclava. Al comprar estos productos, sin saberlo, podríamos estar apoyando indirectamente la explotación de personas.
      • Más adelante te comento sobre algunas algunas compañías que se encargan de documentar y garantizar que las cadenas de producción de las compañías estén libres de mano de obra infantil.
    • Consumo de pornografía infantil. Si bien se ha demostrado que el consumo de pornografía no es una herramienta que faborezca la salud sexual de las personas, el consumo de pornografía infantil no solo daña la salud psicológica, emocional y socio afectiva del consumidor sino que también colabora con la explotación sexual infantil y la delincuencia organizada en torno a ello.

La explotación infantil tiene consecuencias devastadoras para las víctimas y para la sociedad en general ¿Por qué? Porque coexistimos en un mundo en el que “todo se sabe” y “muy poco se hace” en torno al dolor ajeno, a la injusticia, al dolor del otro…… esto, sin lugar a duda, es un foco rojo que fomenta la desesperanza, la depresión, ansiedad, falta de amabilidad, en fin…. Un mundo en el que podríamos decir que predomina la indiferencia al dolor ajeno y por ende la soledad.

A nivel mundial, se han realizado esfuerzos para combatir la explotación infantil. Organizaciones internacionales, gobiernos y ONG trabajan en la creación de leyes y políticas para proteger a los niños, promover la educación y concientizar a las poblaciones marginadas sobre los derechos de la infancia. Sin embargo, aún queda mucho por hacer para erradicar por completo este problema que seguimos viendo tan “ajeno” a nosotros.

Este artículo de blog es una invitación para que a partir de HOY tomes acción en contra de la explotación infantil. ¿Cómo?…. aquí te dejo una propuesta concreta.

  1. Entérate sobre cuales son las compañías que certifican que las cadenas de producción estén libres de mano de obra infantil
  2. Busca consumir productos que tengan estas certificaciones
  3. No des dinero en la calle, en lugar de hacer esto te propongo dar una fruta o barrita energética cuando veas a un niño en la calle…. (a mi me funciona llevar siempre algunas manzanas y barritas en el coche).
  4. Evita la pornografía
  5. Comparte esta información

*Aquí te dejo algunos ejemplos de las organizaciones antes mencionadas:

Fairtrade: La certificación Fairtrade garantiza que los productos se producen bajo condiciones justas y éticas, incluida la prohibición del trabajo infantil. Los productos certificados Fairtrade incluyen café, té, chocolate, azúcar, frutas y muchos otros.

WRAP (Worldwide Responsible Accredited Production): WRAP es una organización independiente que certifica a las fábricas y empresas textiles que cumplen con altos estándares de responsabilidad social, incluida la prohibición del trabajo infantil.

GOTS (Global Organic Textile Standard): La certificación GOTS se aplica a productos textiles que cumplen con criterios ambientales y sociales, incluido el respeto por los derechos de los trabajadores, la prohibición del trabajo infantil y el uso de productos químicos tóxicos.

Rainforest Alliance: La certificación Rainforest Alliance se enfoca en productos agrícolas y forestales, y garantiza que se cumplan estándares de sostenibilidad y responsabilidad social, incluida la protección de los derechos de los trabajadores y la no explotación infantil.

UTZ: La certificación UTZ se centra en la producción responsable de productos agrícolas, como el café, el té y el cacao, y promueve prácticas que protegen a los trabajadores y prohíben el trabajo infantil

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